domingo, 22 de abril de 2007

Comportamiento en la calle


Si uno camina acompañada en la calle, hay que ajustar el paso al de las personas que van junto a nosotros, sin demostrar impaciencia por su lentitud.
No hay que tener la fea costumbre de detenerse a cada momento, mientras se habla, obligando a hacer lo mismo a las personas que nos acompañan.
Tampoco es de buen gusto detenerse "para ver que pasa" ante una aglomeración de gente.
No se debe andar con tiesura ni con indolencia, hay que ser sencilla y natural.
Cuando una persona tenga que pedir un dato a un guardia, o a un portero, o a cualquier persona a quien uno se dirija, hacerlo con toda cortesía: "¿Me hace usted el favor, señor, señora....? Luego dar las gracias.
Ceder siempre el lado derecho a las personas mayores.
Si hay que pasar delante de las personas que nos preceden en la acera, hacerlo por su izquierda.
No debe dudar en ayudar a atravesar la calle a una persona achacosa o ciega.
No atravesar la calle sin asegurarse antes de que se puede hacerlo sin precipitacion ni peligro
Si se está sentada en un banco de un parque o jardín público y vemos a una señora conocida, hay que ir a su encuentro para saludarla.
Si se va en transporte público hay que ceder el asiento a una persona anciana,minusválida o personas con un niño en brazos
La calle no es de nadie, y no tienen disculpa ciertas libertades. La calle es de todos, a todos pertenece. a todos los concede iguales derechos y nos impone los mismos deberes.
Siendo una propiedad común debemos tratarla con el respeto que lo ajeno nos merece; no podemos considerarla como algo exclusivamente nuestro. En ella se codean, mezclan y confunden todas las clases sociales y en ella, quizás más que en parte alguna, se conoce la educación de las personas.
En la calle nos vemos constantemente obligados a dar pruebas de civilidad y cultura, de humanidad y amabilidad, no debemos arrojar papeles en ellas, y mucho menos escupir.
No se debe pintarrajear las paredes. La calle es el espejo de la casa,en cierto modo; hay calles infectadas no tanto por gente pobre, sino por gente sucia. que arrojan papeles, cáscaras de frutas, basura. Aparte de ser un baldón de la ciudad, cuyo buen nombre sufre si un extranjero tiene la desgracia de pasar por una de esas vías que tienen algo de corral.
Nosotros ya lo sabemos, no somos capaces de hacer tales cosas, y debemos vigilar que no las haga un niño de corta edad. Debemos educar.

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