sábado, 6 de agosto de 2011

Cómo evitar que su hijo pequeño diga su primera palabrota


Es parte normal del proceso de desarrollo que los niños de edades comprendidas entre 1 y 5 años tiendan de forma innata a la imitación de todo lo que ven y escuchan a su alrededor. Ante este fatal acontecimiento cada adulto reacciona de una manera diferente: unos ríen, otros se enfadan e incluso se avergüenzan, dependiendo del lugar y las circunstancias en las que transcurra. Lo que todos los padres tienen claro, es que no quieren que ese tipo de palabras formen parte del lenguaje habitual de sus hijos.

Causas que llevan al niño a pronunciarlas
Los niños entre 3 y 5 años atraviesan una etapa de desarrollo muy especial. Salen poco a poco de su caparazón para empezar a ser conscientes de todo lo que les rodea, explorar y relacionarse con los demás, siempre desde el punto de vista de su mundo interior.

Para llevar a cabo estas actividades, los pequeños se valen entre otras cosas del lenguaje. Con él, expresan sus sentimientos, necesidades e ideas mientras aprenden las reglas básicas de la sociedad en la que crecen. Progresivamente, nuestro hijo irá descubriendo el significado real del lenguaje, y lo utilizará para expresarse con los demás, pudiendo empezar a incluir entre sus palabras más comunes las temidas palabrotas o tacos. Éstas pueden surgir por varias causas: imitación de su entorno cercano, llamar la atención de sus padres, buscar independencia o tratar de superar los límites establecidos.

La acción de imitar es totalmente necesaria para su desarrollo intelectual. A través de ella, se muestra el carácter subjetivo de la inteligencia del niño a esas edades, así como el uso que realizan de las imágenes mentales.

Qué hacer para evitarlas
Evitar que nuestros niños pequeños digan palabrotas exige una lucha conjunta y constante entre padres y profesores. Una tarea realmente difícil, ya que están presentes en cualquier ámbito de nuestra sociedad.

Según nos explica María Luisa Cid Sánchez-Vizcaíno, profesora de Educación Infantil y Primaria de la Comunidad de Madrid, lo primero que debemos hacer es controlar el entorno en el que se desenvuelven los más pequeños. Al margen de controlar lo que ven o escuchan en televisión, en el cine o en la radio, es muy importante controlarles en el colegio, sobre todo en el recreo, y en casa si tienen hermanos, ya que estar junto a niños más mayores puede influirles en su lenguaje. “Es muy importante que los niños no estén presentes en reuniones exclusivamente de mayores, en cenas de amigos, fiestas, etc. ya que el lenguaje que se emplea en ellas no es apto para ellos”, nos comenta la profesora.

Por otra parte, es importante darles ejemplo, porque ellos tienden siempre a imitar lo que ven y escuchan. Además, en el momento en el que pronuncian una palabrota debemos evitar reirnos o sonreír, porque ésto solamente les da pie a repetir. Por último, si reaccionamos de forma natural ante este hecho, el niño dejará de utilizarlas puesto que no consigue el fin que persigue: llamar la atención de sus progenitores.

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